Cafecillo floreciente

Habían pasado tres años desde la última vez que presencié la maravilla y misterio del cafecillo en flor. El cafecillo (Erythrochiton gymnanthus) es una planta endémica del Pacífico Central costarricense que hoy solo sobrevive en Miramar, Barranca y el Parque Nacional Carara, en la provincia de Puntarenas.

Durante decenas de caminatas por el parque nacional, a través de los años, yo había visto este arbusto de anchas hojas verde oscuro crecer a la sombra de grandes árboles del bosque tropical de transición, entre lluvioso y seco, de Carara. Sin embargo, la primera vez que lo vi floreciente fue por sorpresa, a principios de julio del 2020, durante una caminata solitaria por el parque en el contexto del aislamiento social de la pandemia.

Sotobosque

Esa esplendorosa mañana no había nadie en Carara. A Costa Rica no llegaban turistas internacionales, el parque nacional solo abría durante algunas horas al día y casi ningún tico lo visitaba. Yo pasaba la mayoría de mis días en La Libélula, nuestra parcela familiar en Tárcoles de Garabito. A menudo iba a pasar la mañana en las playas del cantón de Garabito –Mantas y Herradura sobre todo–, que también recibían pocos visitantes durante los horarios limitados de visita; a veces, en cambio, escogía caminar por los senderos del parque.

Una mañana de quietud y silencio en que también sorprendí venados y cervatillos en la quebrada y a guatusas o agutís en los senderos, descubrí que los arbustos de cafecillo tenían manojos de botones blancos y algunas flores ya abiertas al mundo y a la vida. Al ver su resplandor albo en medio de los tonos de verde del sotobosque. me asombré.

Floración de julio de 2026

El cafecillo solo florece a principios de julio. Hay que tener el privilegio de pasar por Garabito justo en esa época para poder visitar el parque y apreciar las flores níveas. Hay que estar atento para comprender también la maravilla que se está presenciando: la floración anual de una planta en peligro de extinción, endémica de una pequeñísima región del neotrópico.

Algunos arbustos sobrepasan los 2 metros de altural

Al presenciarla me pregunto: ¿Cuántos cientos de miles de ticos, a lo largo del tiempo, han pasado frente a Carara, rumbo a playas urbanizadas como Jacó, sin sospechar siquiera esa maravilla de la naturaleza, ni interesarse por descubrirla? ¿Cuántos turistas ticos o extranjeros que han pasado junto los arbustos en flor, mientras caminaban por el parque, no se han percatado del regalo rarísimo y efímero que la naturaleza les daba?

Natura naturata

Desde que descubrí la floración, he ido siempre que he podido a Carara a principios de julio. Sé lo preciosa que es esa posibilidad. Sin embargo, no puedo hacerlo todos los años. A veces la vida lo lleva a uno por otros caminos, le exige otros rumbos. A veces simplemente estás de duelo y las cosas simples se sienten complicadas. También hay nuevos lugares por conocer, nuevas aventuras por vivir.

Así que habían pasado tres años desde la última oportunidad y por eso, al presenciar la floración de nuevo esta semana, le di gracias a Natura naturans por ese regalo viviente y al sino peripatético por haberme permitido ver, una vez más, el resplandor blanco del cafecillo floreciente en el sotobosque de Carara.

Sotobosque

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