Esta semana he desayunado con granadilla casi todos los días. La pasiflora amazónica (Passiflora alata) del jardín está cargada de frutos. Hace un par de días conté veintitrés granadillas, llamadas maracujá-doce en Brasil. Cuelgan como soles de la enredadera.
Cada mañana, cuando he salido al jardín a ver el cian del cielo y las verdes cumbres de las montañas de Escazú y Alajuelita en la distancia, más allá de la polución visual de Guadalupe y San José, me ha esperado al menos una granadilla madura, jugosa y dulce para deleitarme con su sabor y frescor.
Han sido una de las maravillas naturales de esta semana, junto con las especies de mariposas, libélulas, abejorros y abejas que visitan el jardín gracias a la pasiflora. Natura naturata son y por estas hijas de Natura naturans, grato soy.
