Quise disfrutar con plenitud del Pacífico, en antiguos territorios huetares, antes de regresar al Atlántico, en antiguos territorios lenape, hoy brooklynenses. Acá comparto un registro, en imágenes, de algunos momentos y vivencias.
10 de agosto: Playa Herradura, Garabito





11 de agosto: Playa Hermosa, Garabito




Bajo el abrigo de almendros disfruté del sonido de una lata de cerveza al abrirse y agradecí un atardecer anterior, aventurero y alegre, cuando escuché el mismo sonido y compartí un hermoso momento de felicidad.
12 de agosto: Playa Bejuco, Parrita











13 de agosto: San Mateo (Antigua Panaca / Ecovilla)










14 de agosto: La Libélula, Lagunillas de Tárcoles




Así concluyó esta estancia en Tárcoles, este período de arraigo sentimental y espiritual, de plantar los pies sobre la tierra y pedirle a ésta que acogiera y nutriera a mi corazón.
Di gracias por todos los momentos de amor y belleza que he disfrutado en estas playas, río y territorios. Sentí todo el amor, agradecimiento, nostalgia y esperanza que fui capaz de recoger y acunar en mi corazón.
Todo tiene su tiempo. Tiempo de arraigarse y tiempo de volar. Ha llegado el tiempo del sino peripatético.