Claroscuros del otoño

Los días más luminosos traen también sombras y, hasta en los días más oscuros, hay luz. En Brooklyn disfruté una semana luminosa, de cielos azules, sol tibio y aire fresco, en la que pude nadar, enseñar filosofía, leer a Homero y Aristóteles, escribir y escuchar música en vivo: La Perla de Bogotá en Barbès y Niall Connolly en el Rockwood Music Hall. Aún así, hubo momentos sombríos, instantes de melancolía.

En compañía de Homero y el astuto Odiseo

Hoy, en cambio, el cielo amaneció encapotado y, desde hace horas, ha llovido sin cesar. Hubo eclipse de sol, pero no lo pude ver, y de por sí la luz era tenue. De todos modos, he apreciado el brillo de las gotas de agua traslúcidas sobre las hojas de las plantas y los cristales de las ventanas.

Jardín Japonés en día nublado

De la misma manera va transcurriendo el otoño. He vivido momentos de oscuridad, en los que me he sentido como si estuviera atravesando un desierto existencial, marchando en un éxodo nocturno. Pero aún en el desierto hay vida bajo el anchuroso firmamento. Y ha habido momentos luminosos, destellos de felicidad. Incluso he cosechado frutos centelleantes: mi poema “El viento nos llevará” salió publicado en Nagari Magazine; mi crónica “¿Hüzün en Estambul?” apareció en El BeiSmAn de Chicago, nuevo medio cultural para mis letras.

Y mi libro, Sino peripatético: Un despertar americano (Nueva York: Sudaquia Editores), salió al mercado. En Suburbano de Miami apareció la crónica “Fragmento de un sueño brooklynense”, el primer capítulo del libro, a manera de adelanto. Para lanzar estas memorias filosóficas, el Wolfe Institute for the Humanities de Brooklyn College organizó un conversatorio virtual, “Sino peripatético: Vidas transnacionales”. Luego hice una fiesta con amigues, amenizada por la DJ nicaragüense La Lin y el DJ boricua TresDos, para celebrar. Llegó gente muy querida y también extrañé a gente amada que vive en mi corazón. Hasta donde sé, el libro andariego ha llegado, más allá de Nueva York, a Rhode Island, Michigan, México, Costa Rica, España y la República de Georgia, pasando por Turquía.

En compañía de mis maestros

Y aquí voy, dando pasos sobre tierra firme, también brazadas y patadas en el agua fluida, entre luces y sombras, en días oscuros y luminosos, aprendiendo a vivir con plenitud entre claroscuros.

Estanque junto a la biblioteca de Brooklyn College

[Foto de portada: Busto de Martin Luther King frente a la biblioteca de Brooklyn College].

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