Atardecer en Jaipur

La tormenta de viento y lluvia se desató mientras transitábamos entre los antiguos fuertes Nahargarh y Jargarh en las montañas Aravalli al norte de Jaipur.

Pocos minutos antes el Sol desértico de Rajastán nos tostaba mientras paséabamos por la terrazas del palacio en el interior de Nahargarh y observábamos las murallas del fuerte, la vegetación de las montañas y la ciudad desparramada por el valle.

Por esa inclemencia del Sol en el cielo despejado, nos sorprendió que se desatara una tormenta tan súbita. El viento nos lo había avisado pero no habíamos entendido su advertencia. No conocíamos el tiempo cambiante de estas montañas.

Debido a la tormenta, desistimos de recorrer el fuerte Jargarh. Apenas vimos sus murallas de piedra arenisca roja desde afuera pero decidimos descender la montaña.

Pensamos que nuestra exploración vespertina había terminado. Sin embargo nuestro guía, Bhajan, sugirió que visitáramos Sisodia Rani Ka Bagh, el jardín que rodea el palacio que construyó un maharajá de Jaipur para su reina principal, una princesa de Udaipur.

Acatamos su sugerencia y la Vida y la Naturaleza nos bendijeron. Algunas nubes de algodón se desplazaban a través de un límpido cielo azul. Sentimos en nuestra piel, al final de la tarde, las caricias del Sol más benigno que hemos encontrado en este viaje por India. Montañas boscosas rodeaban al jardín y su verde refrescaba nuestra vista. El aire puro y fresco revitalizaba nuestra respiración.

Y al jardín llegaban diversas especies de aves a acompañarnos, incluyendo saltarines aurinegros, cantores grises de cola escarlata y garzas de porte elegante.

Vimos a un pavo real silvestre volar y posarse sobre uno de los muros que rodeaba al jardín. El plumaje azul tornasolado de su pecho y cuello y los ojos de záfiros y esmeraldas de su cola brillaban en la luz del atardecer. Parecía el rey del jardín, más digno y admirable que cualquier maharajá.

Poco a poco, mientras deleitábamos nuestros sentidos, aguzábamos nuestra percepción y serenábamos nuestro espíritu, pasamos de la observación a la contemplación de nuestro entorno natural al atardecer. En aquel jardín de Jaipur, nos sumergimos en Natura Naturans y nos entregamos a su flujo vital.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s