En las alturas del Irazú

Regresé a las cumbres del Volcan Irazú (3.432 m.s.n.m.). Aunque durante el ascenso la neblina cubría sus laderas y lloviznaba, ya en el sector del cráter el viento alejó las nubes y se abrió el cielo azulísimo.

Cráter Diego de la Haya

Me detuve a observar el cráter activo mientras un junco volcanero (Junco vulcani), ojillos de lava en cuerpo de ceniza, daba saltitos entre un arbusto delante de mí. 

Cráter activo

Contemplé las texturas, colores, relieves del cráter principal. Ante todo, sentí el viento, la luz, los sonidos, la fuerza de los elementos a la intemperie, en las alturas. Pensaba en mi papá e intenté honrar su memoria recitando en mi mente algunos versos del salmista en los que Dios le habla a un hombre íntegro.

Por cuanto en mí ha puesto su amor,
yo también lo libraré;
lo pondré en alto,
por cuanto ha conocido mi nombre.
Me invocará y yo le responderé;
con él estaré yo en la angustia;
lo libraré y lo glorificaré.
Lo saciaré de larga vida
y le mostraré mi salvación.

--Salmo 91:14-16

R. E. de Jesús C. M., in memoriam. Supo mantenerse íntegro y amoroso; hoy mora en paz, en las alturas éticas y espirituales donde pertenece.

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