¿Cómo salir del silencio profundo y pacífico? Como el último suspiro de la madrugada mientras la Cruz del Sur aún bendice a la Tierra desde el firmamento. Como el cricrí de los grillos y el croacroá de las ranas al culminar su cantata nocturna. Como el silbido del cuyeo cuando el alba muestra sus replandores azulados al oriente. Como la primera melodía del soterrey al dar la bienvenida al Sol, dador de vida. Como el leve susurro de la brisa al mecer las hojas del guarumo en la quebrada. Como el batir de alas de la oropéndola al sobrevolar un claro en el bosque tropical. Como el taptap de las gotas de una lluvia pasajera al caer sobre la hojarasca y el pedregral. Como el pétalo púrpura que se desprende de la flor del nazareno, gira en el aire y cae, vibrante, al suelo fértil. Como el aleteo de uitsili, el colibrí, al beber el néctar de las heliconias en el jardín.
