Sibú-Surá y el Círculo de Vida

El círculo de vida creado y sustentado por Sibú-Surá ha dado, en días recientes, señal de estar fluyendo con salud y vigor al aparecer un jaguar joven en el Parque Nacional Corcovado en Osa, Pacífico Sur de Costa Rica.

Sibú-Surá es la divinidad dual en la cosmovisión de los pueblos bribri y cabécar de la región de Talamanca en Costa Rica. Surá es divinidad del mundo inferior, en el interior de la Tierra. Sibú es divinidad del mundo superior.

En los primeros pasajes de su novela Asalto al Paraíso, Tatiana Lobo los describe de forma poética:

“Surá modela a los hombres como el alfarero a la tinaja, y, cuando los tiene listos, Sibú sopla el aliento de la vida (…) Sibú sopló el entendimiento de los hombres y les enseñó a cantar y a bailar, a usar ollas y a encender el fuego. Surá cuida las semillas que Sibú hizo germinar y hace renacer todo lo que se pudre”.

Pero Sibú-Sura no es un dualismo sino una divinidad con dos aspectos, manifestaciones o personas. Lobo describe el círculo de la vida como una forma de entender su unión:

“Sibú-Surá son uno e indivisible. No se pueden separar, como no se puede separar a la nube de la lluvia, ni a ésta de la tierra húmeda donde nace la hoja que sirve de alimento al venado, el que, a su vez, sirve de alimento al [jaguar], de cuyos excrementos brotan las flores y los frutos que alimentan al colibrí, de cuyos polluelos se alimenta el gavilán, de la carroña del gavilán se nutren los arbustos que dan de comer al venado, del cual se alimenta el [jaguar]. El círculo de la vida y de la muerte no tiene final; un eterno final es lo mismo que un eterno renacer”.

Sibú-Surá es uno, así como el jaguar, el venado, el colibrí, el gavilán, las plantas, los árboles, las flores y los frutos son uno, partes indivisibles del Círculo de Vida.

Jaguar en el Círculo de Vida (Obra: Kamel)

Las culturas bribri y cabécar son chibchenses, del área cultural intermedia. En los términos nahuas mesoamericanos en que he estado reflexionando, océlotl, mázatl, uitsili y tlokuautli son parte del círculo de vida. Y el círculo fluye con vigor.

Espíritu del jaguar en casa cósmica bribri-cabécar (Obra: Kamel)

Hace pocos días una cámara colocada por investigadores en el Parque Nacional Corcovado filmó a un jaguar océlotl macho, joven, en un sector donde normalmente no se acercan esos felinos. Según los investigadores, la presencia del jaguar joven es señal de la salud del ecosistema. Océlotl está en la cúspide de la cadena alimenticia y por tanto su presencia indica que la cadena está fuerte.

Felino diurno y nocturno (Obra: Kamel)

Prefiero la metáfora del círculo de vida, curva continua, que la de la cadena con eslabones. El jaguar es parte del círculo. Su presencia en Corcovado indica que el círculo preserva su continuidad. No ha sufrido cortes. No se le han cercenado segmentos.

Gracias a la Vida, a Sibú-Surá, a Natura Naturans, por el jaguar, por el venado, por la danta, por el colibrí. Por el Círculo de Vida. Y por esta buena nueva desde Corcovado.

Fuente de las citas: Tatiana Lobo, Asalto al Paraíso (San José: EUCR, 1992).

Imagen de portada: “Sibú” de Melvin González Rojas “Kamel”, pintor boruca.

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