Luz

Mi primer recuerdo de un Campeonato Mundial de Fútbol es de la final de Argentina 1978. El tiempo regular terminó empatado: Argentina 1 – 1 Holanda. Pero en tiempos extra, la Albiceleste anotó dos veces y venció a la Naranja Mecánica. Niño desconsolado, lloré mucho, pero por motivos que solo tienen sentido para la niñez. Ni siquiera mis papás entendían por qué lloraba tanto. Yo sí lo sabía y me dolía en el alma.

El día antes de la final, yo le había preguntado a mi papá quién iba a ganar. Me dijo que Holanda tenía más experiencia, que era el subcampeón del mundo. Después de eso mi abuela Luz, mientras la visitábamos en su casa, me preguntó quién iba a ganar. Yo le dije que Holanda, porque tenía más experiencia y era el subcampeón del mundo.

Cuando Argentina le ganó a Holanda, lloré desoladoramente porque sentí que había defraudado, ¿o quizá engañado?, a mi abuela Luz. No sabía describir el sentimiento pero recuerdo con nitidez cuánto sufrí.

Hoy jugaron Argentina y Holanda otra vez. Y hoy recordé a mi abuela desde la mañana. Pero no fue por el partido.

He estado leyendo los Salmos de David, en orden. No leo diariamente, pero sí a menudo, por la mañana. Hoy me tocó leer el 36. Cuando llegué al versículo 9, leí: “En tu luz veremos la luz”.

Recordé de inmediato el día en que mi abuela falleció, el 9 de noviembre del 2020, hace dos años y un mes exactamente. Mientras la familia acudía a su casa para acompañarse, consolarse y planear la vela y el entierro, vi la Biblia que ella leía. La había dejado sobre el mueble de la cocina, al lado de la silla que ella siempre ocupaba en la mesa.

Algo me movió a abrirla. El marcador de lectura estaba en la página del Salmo 36. Lo leí y quedé conmovido con el verso 9. Le puse mayúscula a la primera luz porque en mi corazón decía: “En tu Luz veremos la luz”.

Así que fue el Salmo 36 el que me hizo pensar en mi abuela esta mañana. Ya después caí en la cuenta de que, además, hoy jugaban Argentina y Holanda. ¡Cómo lloré en el Mundial del 78! No quería fallarle a Luz. Hoy, en cambio, me alegré. Creo que mi abuela también. Luz siempre apoyaba a Nuestra América.

(Fotos: Begonias blancas, como las que había en el jardín de Luz.)

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