Verano boreal

Hoy ha nacido el verano boreal. Para recibirlo, he estado haciendo caminatas en los alrededores del lago en Prospect Park. Como suelo hacerlo, he prestado atención al canto y vuelo de las aves, al florecimiento de plantas y arbustos, al brotar del follaje en los árboles.

Familia en la orilla suroeste del lago

Pero he notado un par de cambios en mí. He procurado leer más frente al lago. En estos días sigo inmerso en la filosofía de pueblos originarios de América, como la del pueblo lakota en las Dakotas y la del haudenosaunee en Nueva York. Mis maestros han sido, sobre todo, Vine Deloria Jr., con su obra God Is Read, y Scott Pratt, con Native Pragmatism.

Buena compañía filosófica

También he vuelto a prestarle más atención a las escenas humanas en el parque, ya sea a la alegría de la niñez al ver un cisne o una bandada de gansos, la conversación de dos amigas sentadas en un tronco a la orilla del lago, la fiesta de cumpleaños, con piñata, de una gran familia mexicana, o las fiestas a ritmo de soca de familias afrocaribeñas.

Durante el invierno e inicio de la primavera suele haber poca gente en el parque. Con la llegada del verano, inician las fiestas, los picnics, las caminatas en grupo, las “cleteadas”, y con ello, aparece la gente. Bienvenida. Observo con atención. Acompaño y me siento acompañado.

Compañía humana

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